lunes, 20 de abril de 2015

La palabra justa


La tarde cae y con ella mi tiempo. Próxima tu llegada para buscar esa última caja con las cosas que olvidaste en medio del dolor de la partida. Sé bien que no quiero perderte pero las palabras huyen de mí como mis esperanzas de tenerte. Escucho un auto, llaves abren la puerta, ahí estás, parada, hermosa y altiva, me miras, me acerco, es mi momento y el de mi verdad. Te observo, estás expectante a mi reacción, me acerco y los acontecimientos recientes se presentan ante mí y ante su avasallante peso solo atino a decir: Adiós.

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