La tarde cae y con
ella mi tiempo. Próxima tu llegada para
buscar esa última caja con las cosas que olvidaste en medio del
dolor de la partida. Sé bien que no quiero perderte pero las
palabras huyen de mí como mis esperanzas de tenerte. Escucho un
auto, llaves abren la puerta, ahí estás, parada, hermosa y altiva,
me miras, me acerco, es mi momento y el de mi verdad. Te observo,
estás expectante a mi reacción, me acerco y los acontecimientos
recientes se presentan ante mí y ante su avasallante peso solo atino
a decir: Adiós.
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