En una apacible y lluviosa tarde de
domingo veo mi vida pasar.
Tomando un café bien caliente y
probando unas deliciosas galletas de jengibre recién horneadas
miro a la "Moviola de mi vida"
mostrarme todas las fotos de mi ayer.
Indetenible, incansable, incesante
la moviola me recuerda los gritos,
risas y pillerías de mi muy feliz infancia.
La escuela, el parque, aquel jardín
inolvidable.
Mis tíos y primos los días de ramos
jugando conmigo en aquel amplio solar.
Su paso seguro ahora muestra mi joven
arrogancia adolescente.
El amor voraz y la eterna retahíla de
piedras con las cuales tropezar.
La universidad una gran oportunidad
para que Prometeo, una vez más,
a los dioses deje sin su manjar y a mí
me logre iluminar.
Cuántos errores cometidos pero de
ninguno arrepentido.
Mi madurez se me muestra entre grises y
sepias en ajadas fotos,
algunas a color, otras a blanco y
negro.
La estabilidad que mi emoción no
permite asentar.
Los sociales compromisos que yo jamás
he logrado asimilar.
Máscaras sociales llenas de gran
hipocresía danzan por doquier.
Transcurre así mi tarde lluviosa de
domingo.
Pero una luz fija perturba mi paz,
algo se ha detenido, algo ha cambiado.
Es la Moviola que su seguro paso ha
detenido.
Su luz ya no titila, se mantiene fija
en un punto a la distancia, efímero.
El inequívoco sonido de engranajes
bien aceitados del ambiente ha desparecido.
El vago rumor del incesante movimiento
de alegres electrones ha cesado.
Un eco frío del silencio se ha hecho
presente.
La tarde de repente se nubla, presagio
de grandes cambios.
Me levanto, la reviso, pero falla
alguna no encuentro.
Todo en su lugar, cada pieza casi a
estrenar, nada parece mal.
Decido acercarme al visor, observo y
todo ante mí se aclara.
La Moviola de mi Vida en tu foto se ha
detenido.
Estás bella y muy radiante, a nuestras
hijas cargas en brazos,
sonríen las tres, prueba máxima de
felicidad en unión.
Me esperan pacientes, silentes y llenas
de una gran emoción.
Ahora entiendo, no es un fallo en la
máquina que atesora mi vida.
La lluvia cesa, el sol despunta, se
aclara la tarde.
Es el aviso cierto de que mi VIDA, a
partir de hoy, recomienza a filmarse.
Una nueva parte está por rodarse.
Que de ahora en adelante quien ha de
dirigir esta película,
quien ha de mover las manijas y
engranajes de la Moviola
he de ser, simplemente, YO.
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