lunes, 13 de abril de 2015

La Moviola de mi vida

En una apacible y lluviosa tarde de domingo veo mi vida pasar.
Tomando un café bien caliente y probando unas deliciosas galletas de jengibre recién horneadas
miro a la "Moviola de mi vida" mostrarme todas las fotos de mi ayer.
Indetenible, incansable, incesante
la moviola me recuerda los gritos, risas y pillerías de mi muy feliz infancia.
La escuela, el parque, aquel jardín inolvidable.
Mis tíos y primos los días de ramos jugando conmigo en aquel amplio solar.
Su paso seguro ahora muestra mi joven arrogancia adolescente.
El amor voraz y la eterna retahíla de piedras con las cuales tropezar.
La universidad una gran oportunidad para que Prometeo, una vez más,
a los dioses deje sin su manjar y a mí me logre iluminar.
Cuántos errores cometidos pero de ninguno arrepentido.
Mi madurez se me muestra entre grises y sepias en ajadas fotos,
algunas a color, otras a blanco y negro.
La estabilidad que mi emoción no permite asentar.
Los sociales compromisos que yo jamás he logrado asimilar.
Máscaras sociales llenas de gran hipocresía danzan por doquier.
Transcurre así mi tarde lluviosa de domingo.

Pero una luz fija perturba mi paz,
algo se ha detenido, algo ha cambiado.
Es la Moviola que su seguro paso ha detenido.
Su luz ya no titila, se mantiene fija en un punto a la distancia, efímero.
El inequívoco sonido de engranajes bien aceitados del ambiente ha desparecido.
El vago rumor del incesante movimiento de alegres electrones ha cesado.
Un eco frío del silencio se ha hecho presente.
La tarde de repente se nubla, presagio de grandes cambios.

Me levanto, la reviso, pero falla alguna no encuentro.
Todo en su lugar, cada pieza casi a estrenar, nada parece mal.
Decido acercarme al visor, observo y todo ante mí se aclara.
La Moviola de mi Vida en tu foto se ha detenido.
Estás bella y muy radiante, a nuestras hijas cargas en brazos,
sonríen las tres, prueba máxima de felicidad en unión.
Me esperan pacientes, silentes y llenas de una gran emoción.

Ahora entiendo, no es un fallo en la máquina que atesora mi vida.
La lluvia cesa, el sol despunta, se aclara la tarde.
Es el aviso cierto de que mi VIDA, a partir de hoy, recomienza a filmarse.
Una nueva parte está por rodarse.
Que de ahora en adelante quien ha de dirigir esta película,
quien ha de mover las manijas y engranajes de la Moviola
he de ser, simplemente, YO.


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