Quiero en este punto acotar que este golpe nada tiene que ver con
aquel tan cacareado en los primeros días del nuevo gobierno
revolucionario por una serie de camaradas que de una u otra manera se
vieron afectados, sobre todo a nivel farandulero, que trajo consigo
el consabido malhumor de los afectados, sus reclamos -algunos nada
socialistas y aun menos revolucionarios- y su ya antes citado grito
de golpe de timón a la revolución. NO, ese no era un golpe de
timón, o por lo menos no es el golpe de timón del cual yo les vengo
a hablar.
Bien es cierto que han ocurrido algunos sucesos en los cuales nuestro
nuevo gobierno se ha visto incurso con los que yo podría tener
alguna discrepancia, ciertamente casi todas mis discrepancias han de
ser de forma y casi ninguna de fondo, para ello solo citaré una: la
reunión con la gente de producción masiva de alimentos, en
particular el tan publicitado encuentro entre nuestro líder y
presidente Nicolás Maduro y el niño de marras dueño de una
cervecera que enloda siempre el buen nombre del “oso polar”.
Mi crítica cierta a este encuentro fue a la FORMA en la que se
trató, la publicidad que se le dio en todos los medios,
entendámonos, nos repitieron una y mil veces -y en ello también
estuvo incurso nuestro líder y presidente Nicolás Maduro-
(disculpen que lo miente tanto y con sus títulos, pero es para que a
ningún camarada se le olvide que nuestro líder y presidente es
Nicolás Maduro) que iban a retar al señorito de marras y hasta lo
amenazaban con drásticas medidas expropiatorias y al final se dio la
reunión y a simple vista el gran ganador fue el señorito de marras.
Esto a mí, como a muchos otros que nos quedamos en la forma, nos
indignó de manera muy fuerte, pero...
...siempre hay un pero, la realidad
es que Nicolás no hizo nada que no hiciera con antelación nuestro
líder y Comandante Hugo Chávez, se reunió con la gente de los
alimentos, ajustaron los precios que había que ajustar y en cierta
medida acabaron con el acaparamiento, claro, estos beneficios
logrados por el Estado y el sector productivo en mutuo acuerdo me
sabían muy mal luego de tanta alharaca, pero después de hablar con
un camarada amigo, éste me hizo ver la realidad de fondo que
subyacía en esta reunión y que no era otra que lograr cercenar el
apoyo económico a los grupúsculos neo-fascistas encabezados por el
eterno perdedor y casi de un zarpazo (excelente maniobra política)
sacar al pendejo dizque justicialista del plano público del plano de
los medios. Vistos los resultados, la maniobra fue excelente y de ahí
que mi posible crítica a la forma se perdiese en el fino humo del
olvido del tiempo.
Ahora entremos en materia y veamos cuál ha sido el golpe de timón
que tanto anuncio yo en el título de este artículo y que, como ya
he dicho, nada, absolutamente nada tiene que ver con el tan cacareado
por ilustres camaradas tres meses atrás. El gran comandante Chávez
sabía lo que tenía en manos aquel 8 de diciembre, sabía muy bien
la podredumbre que amenazaba ya los cimientos de la nave
revolucionaria y no me cabe duda que sabía, aquel 8 de diciembre, lo
que le pasaría unos meses después, así que con esa eterna
sapiencia que siempre demostró a lo largo de 14 años sabía
perfectamente que al único de sus navegantes que no le temblaría el
pulso ni por un segundo para sacudir de manera dura y efectiva la
nave era al que ahora es nuestro líder y presidente Nicolás Maduro.
Fue así que apenas tomó el poder del timón (en mala hora por el
acaso doloroso, pero en buen momento por su aplomo demostrado)
sacudió la nave de una manera tan fuerte, tan poderosa, tan
contundente, que ya han comenzado a caer por la borda miles de ratas,
miles de corruptos, cientos de ineptos, decenas de criminales que
arteramente se colaron, calando en las entrañas de la nave que con
tanto amor había construido nuestro padre ideológico, el gran
eterno Comandante, Hugo Rafael Chávez Frías.
Ese, señores, es el golpe de timón, ese es el gran movimiento que
hoy todos tenemos que aplaudir y apoyar, ese es el gran zarpazo de
Nicolás, limpiar el legado, limpiar la nave de todos aquellos
corruptos que le tocó heredar del gobierno de Chávez, seguramente
el Comandante estuviese haciendo EXACTAMENTE LO MISMO que esta
haciendo su hijo político, Nicolás Maduro, nuestro líder y
presidente.
Toca el momento de la verdad, toca el momento duro, toca el momento
de la crítica CONSTRUCTIVA, si en verdad queremos que el gran legado
de nuestro eterno Comandante no se hunda, no zozobre y siga flotando
con su mascarón de proa revolucionario muy en alto por las
turbulentas aguas del futuro que nos va a tocar lidiar. UNIDAD,
señores, pero UNIDAD en torno a la ideología de nuestro gran líder
y Comandante y, sobre todo en estos momentos, UNIDAD en torno a la
figura de nuestro gran líder y presidente Nicolás Maduro.

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