A Olegario casi se le sale el corazón
por la boca cuando notó que la puerta de su piso estaba forzada y
entreabierta.
Inmediatamente sintió cómo su alma
abandonaba su cuerpo al ver el buró donde guardaba sus documentos
personales, así como el dinero que poseía totalmente destruido.
Pero una luz resplandeció en aquel
lúgubre lugar cuando notó que el afiche de nenúfares de Monet
estaba intacto.
Con pasos apresurados llegó hasta el
afiche, lo retiró y observó que la puerta incrustada en la pared
estaba cerrada y sin daño. Con una vieja llave la abrió para
encontrar, ya totalmente embargado de felicidad, su viejo estuche
negro con letras doradas del brandy de jerez del Cardenal Mendoza
“Non Plus Ultra”.
Olegario giró su cabeza y al notar
todo el destrozo que en su piso había exclamó:
¡Vaya tontería, tendré que llamar a
la Josefa para limpiar!
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