domingo, 9 de julio de 2017

Soci y PB...cuentos de ayer y hoy

     Era Soci un hombre enjuto, muy alto y desgarbado con una incipiente barba en su extremada pálida tez. Era corrector de pruebas a destajo, es decir, sin trabajo fijo pero con amplia libertad de acción, comunista de corazón y filósofo de la vida y del café. Era un hombre feliz y pleno, altamente preocupado por los problemas sociales de su pueblo al que tanto amaba y por el que tanto sufría.
      Iba caminando por la bella calle arbolada de su vieja urbanización, anclada en la más hermosa y esplendida ciudad del mundo. Era temprano y el radiante sol ya empezaba a despuntar en el lejano firmamento que limitaba el glorioso cerro que circundaba a la ciudad. Al doblar la esquina, justo antes de su café preferido, notó la gruesa figura de su amigo P B, el cual hacía una larga cola frente a un centro comunal de alimentos, justo en donde Soci acostumbraba a hacer las compras alimenticias para su familia, pero está era la primera vez que veía a su amigo PB en ese sitio, hecho por el cual se acercó, lo saludó y le dijo:
      “Epa PB, hermano ¿Qué haces ahí, bajo esta tremenda pepa de sol?”
      PB era un taxista joven, padre de tres hijos en igual número de mujeres, divorciado otras tantas veces con dos nuevos amores de turno. Era Capitalista de corazón, anti comunista de convicción, pero con un bolsillo en plena pelazón.
      “Hola Soci, aquí esperando a que abran las puertas para hacer las compras de la semana.”
      Soci muy sorprendido al ver a PB en una nueva aptitud más racional de lo común, le dijo:
      “Oye que bien amigo, eso es muy bueno, y dime ¿Cómo anda tu vida?”
     “Como crees Soci, MAL, MUY MAL, con este gobierno de locos comunistas trasnochados que está haciendo que este país se caiga a pedazos, ¿Cómo podemos estar?, están acabando con todo el sector privado, con todos los empresarios de mucho años en Venezuela, los que construyeron está verga de país, esto es horrible Soci.”
      Soci, muy sorprendido, no atinaba si ver la cara descompuesta de su amigo o el enorme cartel a todo color de “Mercado Comunal” donde su amigo esperaba la apertura para poder comprar.
      “Caramba PB, lamento mucho oír todo eso, pero creo que lo de los industriales no es así como tú lo ves.”
      “Ya está Soci, tú con tu comunismo disfuncional, ¡POR DIOS SOCI! abre los ojos, no ves lo que hicieron con la industria del arroz, con la leche y lo de las sardinas, eso fue un horror que no tiene nombre, amigo despierta antes de que al país se lo lleven estos diablos.”
      Soci ya cansado de oír tantas quejas, y viendo tanta incongruencia entre las palabras de PB y los actos que este realizaba decidió preguntarle:
      “Oye PB, si piensas así, entonces ¿Qué haces en esta cola?”
     “Pero Soci, ¡que pregunta más tonta!, lo que hacemos todos, comprar los poquísimos alimentos que se encuentran a precios bajos.”
      “Si OK, pero no entiendo, esto es un Mercado comunal gubernamental.”
     “¡CLARO!!!!!, y aquí es donde aún consigo algo de arroz a precio regulado y sin mezclas ficticias de sabor, algún grano y la harina precocida a precio accesible, además aveces tienen leche de la pura, no esas aguas mezcladas con productos lácteos tan falsas y esa es la que más le gusta a mis hijos y con esta pelazón que hay Soci, uno tiene que rebuscarse.”
      “¡Ah!, Ok PB, ahora entiendo todo amigo, y sabes algo, a veces la ESTOLIDEZ de la oposición al gobierno y la de sus seguidores es, sencillamente, APOTEÓSICA.”
     Soci le dio una palmadita a su amigo para despedirse, no sin antes, verlo con una profunda lastima; él sabe que la disociación de su amigo es profunda y compleja, pero bueno, lo único que puede hacer por él es tratar de hacerle entender en el error en el que está. Ya alejándose de su amigo PB, le dijo:
     “Oye PB, espero que consigas todo lo que necesitas en ese LOCAL DEL GOBIERNO.”
    PB alzó la mano en señal de saludo para despedirse de su amigo, mientras su cabeza daba mil vueltas tratando de buscar en el fondo de su mente el significado de las palabras “Estolidez” y “Apoteósica” y el por qué Soci le había dicho lo del “Local del Gobierno” con tanto énfasis, si él estaba enfrente de un mercado comunal y bien sabía la procedencia de esos productos, pero en fin, no valía la pena conseguirse un dolor de cabeza por la filosofía comunista de Soci y murmurando para sus adentros decía:
     “Ojala abran pronto esta vaina pues no quiero perderme el documental de denuncia que anunció la cadena imperial de noticias.”.


       Continuará....


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