El sol se oculta a mis
ojos
Ya es imposible escuchar
otra cosa
Que no sea el atormentante
Goteo de la lluvia
Al estrellarse como
kamikaze
Contra la tierra.
El lodo se apodera de mis
sueños
Mi comarca esta
completamente inundada
El paso se hace imposible
Ante una tormenta que
azota
Sin el más mínimo dejo
de piedad
Mis añorados campos de
vida.
La negritud y la nada
Son el futuro cierto
De este camino incierto
Que se ha vuelto mi vida.
En medio de la borrasca
Un ciclón repentino
Me ha cubierto el alma
La ha despojado del cuerpo
La ha arrancado de las
entrañas
La ha llevado al Eterno
Y la ha soltado ¡Maldita!
Para su desplome certero.
Trato en vano de acercarme
A donde ha caído mi alma
Es un amasijo informe
De sentimientos y
añoranzas.
Trata en vano mi cuerpo
Enceguecido y sin
movimiento
De llegar al entierro
De mi alma destrozada.
Arrecia la tormenta de
desventuras
Aumenta la cíclica
desesperanza
Me muevo en círculos
sobre la misma piedra
No he andado ni un palmo
Desde que mi alma fuera
Arrancada de mis entrañas.
Ya llegan los invitados
Al entierro de mi alma
Uno a uno me adelantan
Uno a uno me ignoran
Trato en vano de gritarles
Que estoy parado ahora
Sobre la piedra de la vida
Que los dioses ya no
atesoran.
Inútil es ya mi esfuerzo
Ellos avanzan hacia la
cita
Es un entierro solemne
Es un entierro de gentes
Es el entierro de mi alma.
Ya ha llegado el misionero
Trata en vano de mi alma
ungir
Pues de mala raza ésta
era
Para las cosas etéreas
Muy razonable sí era
Esa terca alma mía
Que hoy ante su destino
Ha de presentarse serena.
El enterrador empieza ya
su danza funesta
Clava el acero filoso
Contra las entrañas de su
madre
Y esta tan amorosa
Ni gime ni lo rebate.
Cava y cava bien hondo
¡Cava, maldito ser!
¡Cava profundo,
desgraciado!
¡Cava hasta el mismísimo
infierno!
¡No vaya a ser que mi
alma regrese!
Grito alocadamente
Aún clavado a la piedra
A la piedra de vida
A la piedra divina
Pero inútil es mi
esfuerzo
Ya no hay nada que hacer
Pues ese tropel ya se
marcha
Mi alma ya está
enterrada.
No queda más que decir
No queda más que contar
Ya nada es importante
Ya nada será igual
Tan solo nos ha de quedar
Seguir por aquel sendero
Seguir en canto lastimero
Anclado a esta piedra
Que ni se mueve
Ni late
Que a mí solo aprisiona.
Ya solo me resta seguir:


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